La Federación de Judo de Chile recibió recientemente al sensei japonés Hiroteru Shoji, quien llegó a nuestro país gracias al programa de cooperación internacional de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA). Su misión: fortalecer el desarrollo técnico y formativo del judo chileno, compartiendo la esencia educativa y filosófica de este arte marcial.
“Desde hace mucho tiempo, mi sueño ha sido contribuir a la cooperación internacional a través del judo. Cuando vi que Chile estaba entre los países que habían solicitado un voluntario, no lo dudé: siempre quise venir aquí”, comenta el sensei Shoji, quien permanecerá dos años en el país, trabajando con niños y jóvenes en distintos clubes afiliados a la Fejuchile.
Formado en Japón tanto como competidor como entrenador, Shoji tuvo una carrera marcada por el esfuerzo y la superación:
“Fui parte de un equipo de empresa, donde trabajaba y competía al mismo tiempo. Pero tras cuatro operaciones a la rodilla, entendí que mi camino estaba en enseñar y ayudar a otros.”
Su visión educativa del judo:
“El judo no solo te hace más fuerte, también te forma como persona. A través del tatami uno aprende respeto, humildad y disciplina. Eso es lo que quiero transmitir a los judokas chilenos.”
En cuanto a las diferencias entre ambos países, Shoji observa:
“En Japón enseñamos primero las bases: los movimientos básicos, el taisabaki (manejo del cuerpo). No permitimos que los niños agarren por la espalda, porque antes deben dominar los fundamentos. En Chile y otros países, a veces el judo depende demasiado de la fuerza, y eso puede causar lesiones. Por eso, quiero ayudar a reforzar el trabajo técnico desde la base.”
Sobre su experiencia en Chile, el voluntario destaca el entusiasmo y la calidez de la comunidad judoka:
“Todos están muy motivados por aprender y mejorar. Son personas amables y con un gran espíritu. Me alegra poder aportar, aunque los resultados tarden en verse. Mi objetivo es enseñar cada día con toda mi energía, por el futuro del judo en Chile.”
Más allá del tatami, Shoji ha encontrado en nuestro país un espacio de aprendizaje y afecto:
“He aprendido lo importante que es valorar a la familia y a los compañeros. Me sorprendió mucho la celebración del Día de la Independencia; fue muy alegre y diferente. Me encanta Chile, y también quiero darlo a conocer en Japón.”
Finalmente, reflexiona sobre el valor del intercambio cultural:
“El judo es un puente entre culturas. A través del deporte, la enseñanza y la amistad, espero que Japón y Chile sigan creciendo juntos.”
La llegada del sensei Hiroteru Shoji refuerza los lazos históricos entre el judo japonés y el judo chileno, una relación que por décadas ha estado marcada por el intercambio técnico, pedagógico y humano entre ambos países. Gracias al apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), destacados entrenadores nipones han contribuido a la formación de generaciones de judokas nacionales, dejando una profunda huella en el desarrollo del judo chileno.
Hoy, la presencia del sensei Shoji representa una nueva etapa en esta colaboración, orientada a fortalecer las bases técnicas, la educación en valores y el espíritu del judo como camino de superación. Quienes deseen contar con su apoyo en actividades formativas o técnicas pueden solicitarlo con al menos seis semanas de anticipación a los correos de la Comisión Técnica (comisiontecnica@fejuchile.cl) y la Gerencia Técnica de la Federación (geoffroy@fejuchile.cl) indicando el encargado de la actividad, fechas, dirección del recinto, objetivos, programación tentativa y datos del hospedaje.
Así, Chile y Japón continúan escribiendo juntos una historia de amistad y aprendizaje, uniendo generaciones a través del judo como puente entre culturas.





